En todos los ámbitos y etapas de la vida de las mujeres existen diversas formas en que la violencia de género se expresa, pudiendo citar a modo de ejemplo: La física, psicológica y sexual por parte de uno o más miembro/s de su familia o pareja, el abuso sexual por parte de miembro/s que no son familia o pareja, el tráfico y prostitución forzada, la explotación en el trabajo, la mutilación genital, el infanticidio, el aborto selectivo...Pero además en nuestras sociedades actuales y "avanzadas", podría citar; el hecho de recibir salarios menores con respecto a los hombres para iguales funciones, el escaso reconocimiento social al trabajo femenino...
En ocasiones la violencia se ejerce de manera intencionada, como en el caso de la violencia ejercida por hombres contra sus parejas como forma de mostrar su "autoridad" en la pareja o en el hogar, violencia que se da de determinadas maneras: obediencia a su marido, tener relaciones sexuales cuando él quiera, preparar la comida siempre a su gusto y a tiempo, cuidar a "sus hijos", cuidar de la casa, salir a la calle siempre bajo su permiso. Muchos de estos tipos de violencia se denominarían como violencia doméstica, ya que tienen lugar dentro del ámbito del hogar, violencia por otro lado que forma parte de una más dentro de la violencia de género. Esta violencia tapada y soterrada, tiene incluso una cierta mayor tolerancia en el entorno social y hasta se da en muchos casos por buena o lógica, y lo peor de todo es que en ocasiones hasta es defendida por "mujeres". Hasta hace treinta años, este tipo de violencia privada y doméstica, como se denomina/ba, no se consideraba legalmente delito sobre todo la psicológica. En estos años se consideraba a la violencia física ejercida por la pareja masculina como algo justificado, al menos en situaciones como: si la mujer había discutido con el marido, había desatendido a sus hijos, salido de casa sin decírselo, había rehusado a tener sexo, se le había quemado la comida...Por suerte en la actualidad algo de esto ha cambiado (en los países occidentales avanzados, porque en muchos otros se sigue produciendo igual), pero aterra el ver como muchas adolescentes femeninas aún ven como un halago y una manera de amor, el que su pareja muestre celos ante el comportamiento o actitud de esta. Consideran los celos como una muestra más de amor, cuando los celos son una muestra más de una actitud enferma por parte de alguien que cree adquirir una posesión cuando está hablando de amor.
Es cierto que en los últimos años se han dado pasos fundamentales hacia el reconocimiento de la violencia de género como un gran problema social que además acarrea un gran problema de salud pública, ya que la violencia ejercida contra las mujeres repercute en otros miembros de la familia como los hijos/as, si no es que ellos/as también la sufren, dentro de los problemas de salud que se derivan estarían los traumatismos, estrés post-traumático, problemas de salud mental, mayor prevalencia de afecciones crónicas y sin duda y en último término la muerte en manos de su verdugo.
Dentro de los trastornos mentales estarían la depresión, problemas de sueño y concentración, falta de autoestima...Generalmente además, los hijos/as comparten con la mujer el maltrato ya sea directa o indirectamente siendo testigos de ello, con lo cual la mujer aún se considera peor. Diversos estudios llevados a cabo, demuestran que las mujeres maltratadas ocasionan cerca de un 90% más de costo por año a la salud pública que las que no sufren maltrato.
Según la OMS, por lo menos una de cada cinco mujeres ha sido maltratada física o sexualmente por un hombre o varios hombres en algún momento de su vida, esto es un 20% de la población femenina. En algunos países esta relación es de más de 55%.
Todos estos datos en relación a la violencia directa contra las mujeres, pero hay muchos más datos ocultos en relación a la violencia ejercida contra ellas desde lo anteriormente citado; falta de oportunidades en el trabajo, peor salario, falta de reconocimiento, falta de paridad...
STOP a la violencia contra las mujeres: ¡¡Maduremos ya un poco como sociedad!!
viernes, 8 de agosto de 2014
domingo, 3 de agosto de 2014
EL FIN DEL INDIVIDUO: EL PRINCÍPIO DEL CONTROL MIELENCEFÁLICO
En los últimos tiempos estamos asistiendo a lo que muchos denominan como la tercera gran revolución industrial y con ella el paso a un "nuevo tipo de sociedad". Una sociedad en la que crece el miedo ante el desarrollo de las tecnologías y la industria científico-técnico que no va acompañado de un desarrollo ético y humanista que pueda canalizar y dar una orientación a esa evolución tecnológica; más bien al contrario.
Ante esta falta de desarrollo de la sociedad se produce la desaparición del individuo autónomo, ya que en desarrollo del género humano, la tendencia autónoma del individuo se revela como un fenómeno y episodio efímeros. Es algo radical; la especie humana regresa a la pura animalidad desapareciendo las características diferenciales del ser racional, la libertad y el espíritu. Nos encontramos ante una sociedad completamente controlada (desde cámaras, a tarjetas de bancos, móviles, GPS, internet...) en la que la perfecta socialización es transmitida por una administración total, que controla todo, que se ha convertido en una dictadura larga, adaptada y admitida por todos los individuos.
Al liquidarse la individualidad, la vida humana pierde su sentido, tanto a nivel profesional como público, como privado. El individuo se ha cosificado, perdiendo su interioridad y espontaneidad, así como ha perdido la capacidad de mantener relaciones personales auténticas trocándolas por otras virtuales. Como decía Horkheimer: " Cuando el individuo funciona inseguramente se convierte en un anormal, no en un inmoral". Es capaz de perder el sentido de la intuición y se deja llevar por cualquier otro anormal que quiere dirigirle desde el dominio total del Estado. Como defendió Huxley; en este tipo de sociedad, no hay lugar alguno para la moral, porque la unidimensionalidad de la sociedad hace del individuo una pieza más del engranaje.
Si una persona es consciente de que algo no va bien en su vida y se dirige a un profesional de la salud mental (llámese psicólogo o psquiatra) para "curarse", la única cura que recibe de estos es una readaptación del mismo a la sociedad inhumana y enferma en la que vivimos, ayudándole a controlar su naturaleza "enferma" interna de forma que no cause distorsiones en la sociedad en que vive. hemos vuelto a la época de la extinta Unión Soviética, en la que los disidentes políticos eran tratados como "enfermos" y anormales en clínicas psiquiátricas; pero aún peor que estos, porque ahora defendemos que debe ser así porque es lo que dicta la mayoría de la sociedad y de los "expertos".
El progreso técnico se ha desarrollado por otro lado, a un ritmo mucho más acelerado de lo que puede asimilar el hombre consiguiendo así que la sociedad se tecnifique y se deshumanice.
De esta manera, el camino final del individuo es la instauración del control absoluto, a menos, que se provoque la destrucción de la sociedad tecnocrática, cosa que no va a ocurrir.
El elevadísimo potencial tecnológico desarrollado en lo últimos tiempos, ha posibilitado la instauración de la sociedad de consumo, el incremento de la productividad y una participación cada vez más creciente del proletariado (palabra esta que odio dneominar por el significado que acarrea. Proletario era aquel que sólo servía para eso en la sociedad, dar prole al estado, traer hijos) en la distribución de la riqueza social, dejando intacto el control del aparato productivo a pequeños grupos de privilegiados, que ha llevado a la integración del "proletariado"y a su pérdida de conciencia revolucionaria. A pesar de la enorme crisis vivida, un 60% de la población vive de P. madre con lo que tiene (buena casa, coche, hijos, trabajo seguro...) y nunca va a reaccionar ante su propia destrucción porque no es consciente ya de ello. El trabajador (voy a cambiar la designación aunque muchos no merecen esta denominación) así y ante la influencia poderosísima de los medios de comunicación, va asumiendo cada vez más los valores burgueses que antes rechazábamos y va perdiendo el interés por la transformación de los valores capitalistas.
El no-futuro de esta sociedad que vivimos y de este progreso que "padecemos" es el final que nos espera a todos, aunque algunos luchemos por cambiar estos valores capitalistas, es más, creo que el final de la especie será volver a tomar las decisiones complejas en lugar de con la corteza prefrontal con el bulbo raquídeo o mielencéfalo...
Ante esta falta de desarrollo de la sociedad se produce la desaparición del individuo autónomo, ya que en desarrollo del género humano, la tendencia autónoma del individuo se revela como un fenómeno y episodio efímeros. Es algo radical; la especie humana regresa a la pura animalidad desapareciendo las características diferenciales del ser racional, la libertad y el espíritu. Nos encontramos ante una sociedad completamente controlada (desde cámaras, a tarjetas de bancos, móviles, GPS, internet...) en la que la perfecta socialización es transmitida por una administración total, que controla todo, que se ha convertido en una dictadura larga, adaptada y admitida por todos los individuos.
Al liquidarse la individualidad, la vida humana pierde su sentido, tanto a nivel profesional como público, como privado. El individuo se ha cosificado, perdiendo su interioridad y espontaneidad, así como ha perdido la capacidad de mantener relaciones personales auténticas trocándolas por otras virtuales. Como decía Horkheimer: " Cuando el individuo funciona inseguramente se convierte en un anormal, no en un inmoral". Es capaz de perder el sentido de la intuición y se deja llevar por cualquier otro anormal que quiere dirigirle desde el dominio total del Estado. Como defendió Huxley; en este tipo de sociedad, no hay lugar alguno para la moral, porque la unidimensionalidad de la sociedad hace del individuo una pieza más del engranaje.
Si una persona es consciente de que algo no va bien en su vida y se dirige a un profesional de la salud mental (llámese psicólogo o psquiatra) para "curarse", la única cura que recibe de estos es una readaptación del mismo a la sociedad inhumana y enferma en la que vivimos, ayudándole a controlar su naturaleza "enferma" interna de forma que no cause distorsiones en la sociedad en que vive. hemos vuelto a la época de la extinta Unión Soviética, en la que los disidentes políticos eran tratados como "enfermos" y anormales en clínicas psiquiátricas; pero aún peor que estos, porque ahora defendemos que debe ser así porque es lo que dicta la mayoría de la sociedad y de los "expertos".
El progreso técnico se ha desarrollado por otro lado, a un ritmo mucho más acelerado de lo que puede asimilar el hombre consiguiendo así que la sociedad se tecnifique y se deshumanice.
De esta manera, el camino final del individuo es la instauración del control absoluto, a menos, que se provoque la destrucción de la sociedad tecnocrática, cosa que no va a ocurrir.
El elevadísimo potencial tecnológico desarrollado en lo últimos tiempos, ha posibilitado la instauración de la sociedad de consumo, el incremento de la productividad y una participación cada vez más creciente del proletariado (palabra esta que odio dneominar por el significado que acarrea. Proletario era aquel que sólo servía para eso en la sociedad, dar prole al estado, traer hijos) en la distribución de la riqueza social, dejando intacto el control del aparato productivo a pequeños grupos de privilegiados, que ha llevado a la integración del "proletariado"y a su pérdida de conciencia revolucionaria. A pesar de la enorme crisis vivida, un 60% de la población vive de P. madre con lo que tiene (buena casa, coche, hijos, trabajo seguro...) y nunca va a reaccionar ante su propia destrucción porque no es consciente ya de ello. El trabajador (voy a cambiar la designación aunque muchos no merecen esta denominación) así y ante la influencia poderosísima de los medios de comunicación, va asumiendo cada vez más los valores burgueses que antes rechazábamos y va perdiendo el interés por la transformación de los valores capitalistas.
El no-futuro de esta sociedad que vivimos y de este progreso que "padecemos" es el final que nos espera a todos, aunque algunos luchemos por cambiar estos valores capitalistas, es más, creo que el final de la especie será volver a tomar las decisiones complejas en lugar de con la corteza prefrontal con el bulbo raquídeo o mielencéfalo...
domingo, 20 de julio de 2014
Palabra de Yahveh a Moisés escrita en en Pentateuco Judío
He aquí que yo voy a enviar un ángel delante de ti, para
que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado. 21 Pórtate bien en su presencia
y escucha su voz; no le seas rebelde, que no perdonará vuestras transgresiones,
pues en él está mi Nombre. 22 Si
escuchas atentamente su voz y haces todo lo que yo diga, tus enemigos serán
mis enemigos y tus adversarios mis adversarios.
23 Mi ángel caminará delante de ti y te introducirá en el
país de los amorreos, de los hititas, de los perizitas, de los cananeos, de
los jivitas y de los jebuseos; y yo los exterminaré. 24 No te mostrarás ante sus dioses, ni les darás
culto, ni imitarás su conducta; al contrario, los destruirás por completo y
romperás sus estelas. 25 Vosotros
daréis culto a Yahveh, vuestro Dios, yo bendeciré tu pan y tu agua. Y apartaré
de ti las enfermedades. 26 No
habrá en tu tierra mujer que aborte ni que sea estéril; y colmaré el número de
tus días.
27 «Sembraré delante de ti mi terror; llenaré de turbación a
todos los pueblos donde llegues; y haré que todos tus enemigos huyan ante ti. 28 Enviaré avispas delante de
ti que ahuyentarán de tu presencia al jivita, al cananeo y al hitita. 29 No les expulsaré de tu
presencia en un solo año, no sea que al quedar desierta la tierra se
multipliquen contra ti las fieras del campo. 30 Les expulsaré de tu vista poco a poco, hasta que
tú te multipliques y te apoderes de la tierra. 31 Y fijaré tus confines desde el mar de Suf hasta
el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el Río, pues entregaré en
tus manos a los habitantes del país para que los arrojes de tu presencia.
32 No
hagas pacto con ellos ni con sus dioses. 33 No
habitarán en tu tierra, no sea que te hagan pecar contra mí, pues dando culto a
sus dioses caerías en un lazo.»
Suprimiréis todos los lugares donde los pueblos que vais
a desalojar han dado culto a sus dioses, en lo alto de los montes, en las
colinas, y bajo todo árbol frondoso; 3 demoleréis
su altares, romperéis sus estelas, quemaréis sus cipos, derribaréis las
esculturas de sus dioses y suprimiréis su nombre de este lugar.
4 No procederéis así respecto de Yahveh vuestro Dios, 5 sino que sólo vendréis a
buscarle al lugar elegido por Yahveh vuestro Dios, de entre todas las tribus,
para poner en él la morada de su nombre. 6 Allí
llevaréis vuestros holocaustos y vuestros sacrificios, vuestros diezmos y las
ofrendas reservadas
de vuestras manos, vuestras ofrendas votivas y vuestras ofrendas
voluntarias, los primogénitos de vuestro ganado mayor y menor, 7 allí comeréis en presencia de Yahveh vuestro Dios
y os regocijaréis, vosotros y vuestras casas, de todas las empresas en que
Yahveh tu Dios te haya bendecido.
Cuando te acerques a una ciudad para combatir contra
ella, le propondrás la paz. 11 Si
ella te responde con la paz y te abre sus puertas, todo el pueblo que se
encuentre en ella te deberá tributo y te servirá. 12 Pero si no hace la paz contigo y te declara la
guerra, la sitiarás. 13 Yahveh
tu Dios la entregará en tus manos, y pasarás a filo de espada a todos sus
varones; 14 las mujeres, los
niños, el ganado, todo lo que haya en la ciudad, todos sus despojos, lo
tomarás como botín. Comerás los despojos de los enemigos que Yahveh tu Dios te
haya entregado.
15 Así
has de tratar a las ciudades muy alejadas de ti, que no forman parte de estas
naciones. 16 En cuanto a las
ciudades de estos pueblos que Yahveh tu Dios te da en herencia, no dejarás nada
con vida, 17 sino que las
consagrarás al anatema: a hititas, amorreos, cananeos, perizitas, jivitas, y
jebuseos, como te ha mandado Yahveh tu Dios, 18 para que no os enseñen a imitar todas esas
abominaciones que ellos hacían en honor de sus dioses: ¡pecaríais contra Yahveh
vuestro Dios!
domingo, 29 de junio de 2014
EN CUANTO A KEYNES
La mercancía,
esto es, el producto, ha existido siempre y mientras exista el ser humano
siempre existirá, por mucho que cambie su forma de distribución. En una
economía como la nuestra, en que lo que cuenta NO es la utilidad de un producto sino únicamente su capacidad de
venderse y transformarse por mediación del dinero en otra mercancía, hay
ocasiones, como en la actualidad con tanta proliferación de “empresas” on line,
en la que la mercancía que se vende es cero y su resultado es cero. Pero gracias
a la publicidad y al dinero recibido en forma de subvenciones de los Estados,
estas empresas aumentan sus capitales de manera exponencial a la inutilidad de
su servicio; a más inutilidad más dinero (nueva burbuja, en este caso
tecnológica, que está a punto de reventar en no más de una década)
En una economía
real de mercado capitalista, sólo se accede a un valor de uso por medio de la
transformación del propio producto en valor de cambio, en dinero. De esta
manera, la mercancía deja de tener valor por la cantidad de tiempo empleado en
producirla. El tiempo utilizado es un tiempo abstracto, de esto deriva, que no
son los hombres mismos quienes regulan la producción en función de sus
necesidades sino que es el mercado el que regula la producción.
Así, el sujeto
ya no es el hombre que produce, sino la mercancía. Para que los trabajos
concretos privados, puedan ser sociales, o sea, útiles para los demás y para su
productor, han de transformarse en trabajo abstracto, a partir de ahí, el
aumento de trabajo abstracto es lo único que cuenta.
Según John
Maynard Keynes: “Desde el punto de vista
de la economía nacional, cavar agujeros y luego llenarlos es una actividad
enteramente sensata”.
Cuanto más
keynessianas sean las conductas economistas de nuestras sociedades, y más la
mercancía se apodere del control de la sociedad, tanto más se irán minando los
cimientos de la sociedad misma. La mercancía, el producto, destruye
inexorablemente la sociedad de la mercancía. Marx lo llamaba “el fetichismo de
la mercancía”. El amor que algunas personas, el fetichismo mejor llamado,
sienten hacia ciertas mercancías es sólo un epitómeno o resumen del proceso por
el cual la mercancía ha embrujado la vida entera social. Hoy en día, todo lo
que la sociedad hace o puede hacer, está proyectado hacia las mercancías.
Guy Debord dice
en “La sociedad del espectáculo”: “Todo
lo que se vivía directamente se ha alejado en una representación”. En lugar
de vivir en primera persona todas nuestras experiencias, contemplamos la vida
desde la perspectiva de las mercancías. Añade Debord: “El espectáculo no canta a los
hombres y sus armas, sino a la mercancía y sus pasiones”. Debord, al igual
que antes Marx, predijo en 1967: “En el
momento en que la sociedad descubre que depende de la economía, la economía
depende, de hecho, de ella…ahí donde estaba el Ello económico debe advenir el
Yo…su contrario es la sociedad del espectáculo, donde la mercancía se contempla
a sí misma en un mundo por ella creado”.
Vivimos la época
de la copia en lugar del original, valoramos más a una persona titulada que a alguien preparado,
valoramos más la apariencia que la cultura, el arte naif y chabacano que el
sublime y natural. La mercancía nos ha engañado como si fuera algo trivial y
obvio, nos hemos abandonado en sus brazos, y sus brazos no nos sirven para
acoger, sino más bien para sobrecoger…
miércoles, 25 de junio de 2014
THAT´S ALL FALKS!
Karl Marx ya lo predijo. Además de “La lucha de clases”, Marx previó
la eventualidad de que llegaría algún día en que la máquina capitalista se
detuviera, por sí misma, por agotamiento, por el propio agotamiento de su
dinámica.
El capitalismo basa su fundamento
en la producción, por ende, su propio funcionamiento esconde una bomba de
relojería alojada en sus propios fundamentos, me explicaré a continuación. Para
que el capital fructifique, y por tanto poder acumularlo, se necesita explotar
la fuerza de trabajo. Pero para que el trabajador de ganancias a su empresario,
se le debe equiparar a éste, con las herramientas necesarias para que pueda
hacerlo en las mejores y seguras garantías. Hoy en día, en que vivimos la “época
de la tecnología”, el I+D+I, a cada paso que un empresario da, recurriendo a
las nuevas tecnologías aún más modernas, gana. Gana porque sus obreros producen
más que los que no disponen de esta herramienta. Pero esta ganancia, SUPONE QUE EL SISTEMA ENTERO PIERDE. Y
pierde porque las tan alabadas y premiadas tecnologías van reemplazando
progresivamente el trabajo humano. El valor de cada mercancía contiene, por
consiguiente, porciones cada vez más reducidas del trabajo humano. Pero el
trabajo humano, es la única fuente de plusvalía del capitalismo, y por tanto de
beneficio para el empresario. Al aumentar la tecnología reducimos los
beneficios en su totalidad. Por tanto, como los gobernantes del globo son
conscientes de ello, durante todo el final del siglo XX, se ha tendido a romper
esta contradicción compensándola con el aumento de la producción a nivel
mundial. Se aumentó la producción y se disminuyó el valor de cada mercancía.
Paradójicamente, este aumento de la
productividad derivado de las nuevas tecnologías, paralizó la máquina
capitalista. Para que los ya pocos trabajadores que quedaban en las fábricas,
aún pudieran trabajar, se inyectaban ingentes cantidades de millones de divisas
en inversiones tecnológicas. Esto es lo que Marx llamó “el capital ficticio”. Cuando
en la década de los setenta del siglo pasado, se abandonó la convertibilidad de
los dólares en oro, se eliminó la única válvula de seguridad que el sistema
capitalista real tenía. Al aumentar el crédito (el crédito es anticipación de las
futuras ganancias esperadas) y la
fabricación de divisas, se provocó una burbuja
financiera paroxista que amenazaba con explotar. Pero cuando la plusvalía,
esto es, la producción de valor se estanca, lo único que permite a los
propietarios de capital obtener beneficios son las finanzas. El capitalismo SÓLO FUNCIONA A PARTIR DE LAS PLUSVALÍAS Y
NO DE LOS PRODUCTOS CON VALOR DE USO.
Entonces para solucionar este
problema, a partir de la década de los noventa aumentó el neoliberalismo
intentando prolongar un poco más el sistema capitalista.
Ahora, después de la crisis que aún
sufrimos desde el año 2007, se intenta regresar al Keynesianismo, sugerido
desde la derecha y la izquierda, pero ya no hay suficiente dinero real a
disposición de los Estados.
Las deudas de los Estados aumentan
de manera sonrojante día a día: La deuda USA pasó de 7 BILLONES DE DÓLARES en
2008, antes del iluminado Obama, a 13
BILLONES en 2013, cada ciudadano americano tiene una deuda de 41.800 dólares,
cuando en 2008 era de 24.000. La deuda en España ha pasado de 436.000 MILLONES
de euros en 2008, cuando comienza la segunda parte del acontecimiento
planetario zapateril, a 960.000 MILLONES en 2013, ya con el salvador y
milagrero Rajoy. Una deuda para cada españolito de 20.000 euros cuando en el
2008 era de 9.000.
Los préstamos que dan a Bancos y a
Estados tienen cifras que a finales del siglo XX habrían hecho saltar todas las
alarmas, deuda por otra parte, que la mayor parte de los Estados no van a poder
pagar, el país Español el primero. La burbuja financiera sigue y sigue
subiendo, burbuja por otro lado mucho más peligrosa aún que la inmobiliaria, sin
que se tenga una válvula de escape.
La mercancía se acaba, el
capitalismo está caput, la izquierda y la izquierda radical, quieren hacer
creer a la gente que la culpa de todo la tuvo el neoliberalismo de capitalistas
codiciosos, banqueros y políticos que se unieron en un mal común, alegaciones
todas ellas que van por el camino de no querer ver que todo este sistema se ha
acabado “That´s all falks!”. Por cierto, la izquierda deberá decidir si continúa
criticando el sistema pero sigue dentro del mismo utilizando métodos arcaicos
(comunismo y sucedáneos bolivarianos) o decide participar en un nuevo
capitalismo emergente que incluye una parte de las críticas dirigidas contra
sus excesos.
sábado, 21 de junio de 2014
ESPAÑOLICUS BOBISTÓFELES
Después de investigar durante muchos años el mundo de la violencia, la envídia, corrupción, inquina...que asola a la nación o plurinación española desde hace más de cinco siglos, por fin he hallado un gran descubrimiento que hace que se tambaleen todos mis cimientos de pensamiento crítico, que tenía acerca del comportamiento y emoción del españolito (llámese catalán, vasco, gallego, independentista, facha, progre, conservador, bolivariano, anárquico...) normal que pulula por nuestras calles.
Resulta que la gente españolita, no lleva un gen dentro, como yo he llegado a pensar, que hace que cada cierto tiempo modifiquen su comportamiento y comiencen a: matarse entre ellos dividiéndose en dos bandos, o se maten entre amigos, hermanos...expulsen y maten a judíos, moros, gitanos, vascos, catalanes..., se peleen contra otras naciones...sino que todo este comportamiento, surge a consecuencia de la picadura de un mosquito endémico de este país; el ESPAÑOLICUS BOBISTÓFELES.
Cada cierto tiempo, cuando el ambiente se encuentra más caldeado y el caldo de cultivo que se ha formado en el país con: la corrupción, el paro, egocentrismo, nacionalismos, desgobiernos, incultura...huele suficientemente a mierda, el bobistófeles comienza a reproducirse de manera epidémica, ya que en este ambiente es donde mejor se desenbuelve.
Los primeros síntomas que aparecen son:
- Aumento exponencial de la envidia, emoción esta ya de por sí alta en la mayoría de los humanos, pero que tras la picadura del bobistófeles aumenta hasta niveles insospechados, disfrazando sentimientos como el igualitarismo y la solidaridad en meras caricaturas.
- Oposición a todo lo que dicte un organo o institución. Opositar por opositar, sin dar más argumentos que la simple pataleta y oposición.
- Superpoderes mentales. El infectado cree saber de todo y más que nadie: de política, fútbol, economía, derecho, filosofía, ética, psicología, religión...Esta creencia aumenta hasta niveles paroxistas cuando en realidad el afectado, la mayor parte de las veces no tiene ni pajolera idea de ninguna de las cosas que dice.
Una vez que el portador se ha comportado como un mero insustancial suficientemente y el periodo de incubación de la enfermedad ya ha sobrepasado los cuatro años, se dan los siguientes síntomas:
- Exaltación y perdida de la alegría. El afectado expresa sus ideas, no desde la moderación y la comprensión y discusión con los demás, sino desde la exaltación, la verborrea, el mal gusto, la violencia...
- Falta de emociones. El infectado pierde los sentimientos por los demás, sólo conserva su egoísmo y envidia.
- Perdida de valores, figuras representativas, Totems, nihilismo exacerbado...Su lema es: ni dios, ni patria, ni ilusión.
- Rabia e impotencia que conduce a la violencia y la destrucción del otro, ya sea físico o material.
- Paroxismo y revolución. El sujeto espera la llegada de un salvador, y se conjura con él para conseguir un estado anárquico en el que impere la violencia y la igualdad de individuos.
- Muerte y aniquilación.
Por desgracia aún no se ha encontrado un antídoto contra la picadura de este insecto. Durante algunos años se pensaba que se había conseguido la aniquilación a lo largo de toda la península, exceptuando algún raro caso de individuo afectado por la picadura de una culebra enroscada a un patético hacha. Durante la época de la transición e inicios de la democracia, el españolito normal, parecía haberse amigado con el diferente, reinaba la cordialidad, y un comunista podía hablar y discutir tranquilamente sin llegar a la violencia con un fascista cada uno desde su posisicón.
La extinción del bobistófeles, que era solo un parecer, era un simple aletargamiento, y como suele suceder, siempre que se le ataca después de una gran guerra, se escondió en su cueva del averno esperando que llegaran mejores tiempos. Y esos tiempos han llegado, la mierda y la corrupción ya han creado el caldo de cultivo necesario para que el mosquito salga de su escondrijo y comience a reproducirse de manera rápida y precisa. Aún con más virulencia si cabe. Ahora vemos infectados por su picadura en: televisiones, politicos, salvadores, religiosos, policías, tenderos...
Así, el españolito de a pie, repite su maldita historia. Desde los asesinos Reyes Católicos pasando por los horrores de las guerras vividas (Batalla de Lepanto, Guerra de Sucesión, Guerras Carlistas...) a la expulsión de todo aquél que no pensara o no fuere como ellos, o al exterminio de un bando contra otro bando.
Además, hoy en día parece ser que la españa que todos conocemos, está dividida en tres bandos: los progres o revolucionarios y guays, los fachas o conservadores y Bahsss, y los que son superiores. Estos últimos, los superiores han surgido en los últimos meses y son los más afectados por la picadura del bobistófeles. Al parecer, la reacción que provoca su picadura es más mortal y dañina que la que provoca en otros seres. Ellos se consideran superiores (denominan a los demás como lúmpenes)
Un simple insecto, de tamaño inferior a los dos centimetros, el Españolicus bobistófeles, ha vuelto por desgracia a infectar a una gran parte de la sociedad, y su epidemia está corriendo como la peste. Agarrémonos de donde podamos o sepamos, o mejor aún, escapemos de este paisito aún que podemos, porque el asalto final del bobistófeles está próximo a llegar.
jueves, 12 de junio de 2014
La cultura posmodernista del espectáculo
Debord lo había predicho (La sociedad del espectáculo, 1967. En 221 párrafos clasificados en nueve capítulos, Debord traza el desarrollo de una sociedad moderna en la que “Todo lo que una vez fue vivido directamente se ha convertido en una mera representación”. Debord argumenta que la historia de la vida social se puede entender como “la declinación de ser en tener, y de tener en simplemente parecer”. Esta condición en la cual la vida social auténtica se ha sustituido por su imagen representada, según Debord, que “el momento histórico en el cual la mercancia completa su colonización de la vida social”. El espectáculo
es la imagen invertida de la sociedad en la cual las relaciones entre
mercancías han suplantado relaciones entre la gente, en quienes la
identificación pasiva con el espectáculo suplanta actividad genuina. “El espectáculo no es una colección de imágenes”, Debord escribe, “en cambio, es una relación social entre la gente que es mediada por imágenes”)
"En el momento en que la sociedad
descubre que depende de la economía, la economía depende, de hecho, de
ella... Ahí donde estaba el Ello económico debe advenir el Yo... Su
contrario es la sociedad del espectáculo, donde la mercancía se
contempla a sí misma en un mundo por ella creado"
El inconsciente social, el Ello del espectáculo, sobre el que se funda
la actual organización social, tuvo por tanto que movilizarse para tapar
esa nueva grieta que se había abierto justamente en el momento en que
el orden dominante se creía más seguro que nunca. Entre las medidas que
tomó el inconsciente económico hallamos también las tentativas de
neutralizar la crítica radical de la mercancía que había encontrado su
más alta expresión en los situacionistas. Reducir a la mansedumbre a
Debord mismo era imposible, a diferencia de cuanto ocurrió con casi
todos los demás "héroes" de 1968. Y su teoría no dejaba margen al
equívoco: "El espectáculo es el momento en que la mercancía ha
conseguido la ocupación total de la vida social". El
que nuestra época prefiere la copia al original, como dice Debord
citando a Feuerbach, resulta ser verdadero también respecto a la crítica
radical misma.
Según Debord, el espectáculo es el triunfo del parecer y del ver, donde la imagen sustituye a la realidad. Debord menciona la televisión sólo a modo de ejemplo; el espectáculo es para él un desarrollo de aquella abstracción real que domina a la sociedad de la mercancía, basada en la pura cantidad. Pero si estamos inmersos en un océano de imágenes incontrolables que nos impiden el acceso a la realidad, entonces parece más atrevido todavía que se diga que esa realidad ha desaparecido del todo y que los situacionistas fueron aún demasiado tímidos y demasiado optimistas, ya que ahora el proceso de abstracción ha devorado a la realidad entera y el espectáculo es hoy en día aún más espectacular y más totalitario de cuanto se había imaginado, llevando sus crímenes al extremo de asesinar a la realidad misma. Los discursos "posmodernos" que irradiaron de la Francia de los años setenta se sirvieron generosamente de las ideas situacionistas, naturalmente sin citar una fuente tan poco decorosa, aunque en absoluto la ignoraban, incluso por vía de ciertas trayectorias personales. Los posmodernos, al aparentar que iban aún más allá de la teoría situacionista, en verdad la convirtieron en lo contrario de lo que era. Una vez se confunda el espectáculo, que es una formación histórico-social bien precisa, con el atemporal problema filosófico de la representación en cuanto tal, todos los términos del problema se vuelven del revés sin que se note demasiado.
Esa supuesta desaparición de la realidad, que se presenta pomposamente
como una verdad incómoda y aun como una revelación terrible, en verdad
es lo más tranquilizador que puede haber en estos tiempos de crisis. Si
el carácter tautológico del espectáculo, denunciado por Debord, expresa
el carácter automático de la economía de la mercancía que, sustraida a
todo control, anda locamente a la deriva, entonces hay efectivamente
mucho que temer. Pero si los signos, en cambio, sólo se refieren a otros
signos y así seguido, si jamás se encuentra el original de la copia
infiel, si no hay valor real que deba sostener, aunque sin lograrlo, el
cúmulo de deudas del mundo, entonces no hay absolutamente ningún riesgo
de que lo real nos alcance. Los pasajeros del Titanic pueden quedarse a
bordo, como dice Robert Kurz, y la música sigue sonando. Entonces cabe
fingir también que se está pronunciando un juicio moral radicalmente
negativo acerca de tal estado de las cosas; pero tal juicio queda en
mero perifollo cuando ninguna contradicción del ámbito de la producción
logra ya sacudir ese mundo autista. Y, sin embargo, es justamente en el
terreno de la producción que se halla la base real de la fascinación que
ejerce el "simulacro": en el sistema económico mundial que, gracias a
esas contradicciones de la mercancía de las que no se quiere saber nada,
ha tropezado con sus límites económicos, ecológicos y políticos; un
sistema que se mantiene con vida sólo gracias a una simulación continua.
Cuando los millones de billones de dólares de capital especulativo
"aparcados" en los mercados financieros, o sea todo el capital ficticio o
simulado, vuelva a la economía "real", se verá que el dinero
especulativo no era tanto el resultado de una era cultural de la
virtualidad (más bien lo contrario es cierto) como una desesperada huida
hacia delante de una economía en desbandada. Detrás de tantos discursos
sobre la desaparición de la realidad, no se esconde sino el viejo sueño
de la sociedad de la mercancía de poder liberarse del todo del valor de
uso y los límites que éste impone al crecimiento ilimitado del valor de
cambio. No se trata aquí de decidir si esa desaparición del valor de
uso, proclamada por los posmodernos, es positiva o no; el hecho es que
es rigurosamente imposible, aunque a muchos les parezca deseable. Que no
exista sustancia alguna, que se pueda vivir eternamente en el reino del
simulacro: he aquí la esperanza de los dueños del mundo actual. Corea
del Sur e Indonesia son los epitafios de las teorías posmodenas.Según Debord, el espectáculo es el triunfo del parecer y del ver, donde la imagen sustituye a la realidad. Debord menciona la televisión sólo a modo de ejemplo; el espectáculo es para él un desarrollo de aquella abstracción real que domina a la sociedad de la mercancía, basada en la pura cantidad. Pero si estamos inmersos en un océano de imágenes incontrolables que nos impiden el acceso a la realidad, entonces parece más atrevido todavía que se diga que esa realidad ha desaparecido del todo y que los situacionistas fueron aún demasiado tímidos y demasiado optimistas, ya que ahora el proceso de abstracción ha devorado a la realidad entera y el espectáculo es hoy en día aún más espectacular y más totalitario de cuanto se había imaginado, llevando sus crímenes al extremo de asesinar a la realidad misma. Los discursos "posmodernos" que irradiaron de la Francia de los años setenta se sirvieron generosamente de las ideas situacionistas, naturalmente sin citar una fuente tan poco decorosa, aunque en absoluto la ignoraban, incluso por vía de ciertas trayectorias personales. Los posmodernos, al aparentar que iban aún más allá de la teoría situacionista, en verdad la convirtieron en lo contrario de lo que era. Una vez se confunda el espectáculo, que es una formación histórico-social bien precisa, con el atemporal problema filosófico de la representación en cuanto tal, todos los términos del problema se vuelven del revés sin que se note demasiado.
Pero el haber descrito los procesos de virtualización y habérselos tomado en serio constituye también el momento de verdad que contienen las teorías posmodernas. Como mera descripción de la realidad (a su pesar) de los últimos decenios, esas teorías se muestran a menudo superiores a la sociología de inspiración marxista. Supieron denunciar con justeza la fijación de los marxistas en las mismas categorías capitalistas como el trabajo, el valor y la producción; y así parecían colocarse, por lo menos en los inicios, entre las teorías radicales que mayormente recogieron el legado de 1968. Pero luego acaban siempre hablando de los verdaderos problemas sólo para darles respuestas sin origen ni dirección. En los Comentarios sobre la sociedad del espectáculo, de 1988, Debord compara ese tipo de crítica seudo-radical a la copia de un arma a la que sólo falta el percutor. Al igual que las teorías estructuralistas y postestructuralistas, los posmodernos comprenden el carácter automático, autorreferencial e inconsciente de la sociedad de la mercancía, pero sólo para convertirlo en un dato ontológico, en lugar de reconocer en ello el aspecto históricamente determinado, escandaloso y superable de la sociedad de la mercancía.
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