sábado, 25 de enero de 2014

LA PERDIDA DE DIOS EN LA SOCIEDAD

El cansancio y el hastío que la gente de hoy en día tiene de la política y de la vida en general, - ya que no tienen expectativas, únicamente el trabajo y el consumismo -, permiten la manipulación y la perdida de voluntades. Cuando el individuo se pierde en la masa, ésta se muestra confusa, carente de sentido; además si tenemos una sociedad en la que se van perdiendo los derechos políticos a favor del pensamiento único (la democracia de hoy en día), se van perdiendo las libertades tanto individuales (cacheos, persecución con cámaras por las calles, de libre pensamiento…) como colectivas (de reunión, de partidos políticos, de prensa, de derechos sociales…) a favor del supuesto ―bienestar de la mayoría, y se va perdiendo la fuerza principal para vivir, esto es, el amor, nuestra sociedad estará abocada al fracaso.
Para darle aún más patetismo a la actitud de los gobiernos, no aprendemos de los errores pasados. En el año 1996, el entonces gobernador del Banco de España, Luis Ángel Rojo, en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados dijo:
“Estamos en una situación complicada y muy sensible; la burbuja de optimismo que viven los mercados financieros (finales del año 1996) puede pincharse, es necesaria una reforma laboral porque de ello depende el empleo de la juventud, a la que tanto maltratamos en este país”.
Por ese entonces, el paro en los jóvenes menores de veinticinco años rondaba el cuarenta por ciento, ¿No hemos aprendido nada?, dieciocho años después, ¿nuestros gobiernos nos siguen contando las mismas patrañas?
Después de Adolf Hitler el mundo ha sufrido muchos más hitleres a menor escala (Sadam Husseim, Milosevic…), y se han cometido otros genocidios similares a los llevados a cabo por los nazis como la persecución y matanza de los indígenas americanos, de los indios norteamericanos, la guerra de los Balcanes... Otros sabemos que siguen existiendo como en Corea, Túnez, Libia, Egipto, Irán, Siria..., otros ―hitleres son, tal vez, un país entero, como los Estados Unidos con las guerras de Corea, Vietnam, Irak, Afganistan…, otros ―hitleres lo han sido para masacrar a su propio pueblo en la búsqueda del oro y de la riqueza, como en Angola, Sierra Leona…, pero todos ellos en el fondo persiguen similares intenciones: el dominio y la posesión de los otros, bien sean: sus materias, territorios o personas.
En ocasiones han aparecido en territorios de África, continente éste que el resto del mundo apenas quiere enterarse de que existe, salvo para su explotación, en ocasiones han aparecido en los Balcanes para llevar a cabo el terror y el exterminio, en ocasiones han aparecido en Asia y en Oriente sembrando la desolación el caos y la guerra, en ocasiones han aparecido en los países occidentales, camuflados en la defensa del territorio nacional, y en ocasiones han aparecido como adalides de la democracia, eliminando las libertades de su pueblo, defendiendo el asesinato llevado a cabo por un gobierno en ―pro de la defensa nacional, coartando la libre circulación en los diferentes medios de transporte en ―pro de la seguridad nacional, prohibiendo derechos de las personas en ―pro de la sanidad…Todo ello, por el ―bienestar social, yo no quiero ese bienestar, ¿y tú?
“No es la ceguera, no es el desconocimiento lo que corrompe a las personas y a los Estados. No se les oculta, durante excesivo tiempo, hacia dónde les conducirá el camino emprendido. Pero en ellos existe un instinto, favorecido por su propia naturaleza y favorecido por la costumbre, al cual no pueden resistirse y que, una y otra vez, los empuja hacia adelante mientras reste en ellos algo de fuerza. Divino es sólo aquél que sabe vencerse a sí mismo. La mayoría ve la ruina ante sus propios ojos, pero se precipita en ella”. Leopold von Ranke
La moderna ciencia y tecnología, nos ha descubierto que nuestros genes son perversos y egoístas, no quieren sino transmitir su información hereditaria, cueste lo que cueste. Los animales del mundo, sin aparentemente ser conscientes de ello, descubrieron la muerte violenta y el asesinato. Hordas de monos o gorilas, despliegan auténticas guerras y batallas campales unos contra otros, la mayor parte de las ocasiones por la simple posesión de una hembra de la manada, los leones se comen a las crías de otros leones, nuevamente, por la simple posesión de la hembra en celo, las hormigas se exterminan y se devoran entre sí…En general, la ley de la entropía sitúa, al teatro que es la vida, bajo una pálida luz; una luz de gran inutilidad que en ocasiones pequeños hitleres se encargan de tapar.
La ley de la entropía afirma; que en determinadas circunstancias, la energía se conserva, pero hay partes de la misma que pasan a un estado que ya no puede transformarse. Así, los sistemas dotados de una gran energía pierden la que necesitan para su propia conservación. Se pierden de este modo las fuerzas formadoras de su estructura, disolviéndose si no se introduce nueva energía desde fuera. Cuanto mayor aislamiento se produce, mayor aumento de la entropía.
Prigogine, nos dice que ningún sistema se encuentra mejor aislado que el universo en su conjunto, de modo que al final triunfará la entropía. Pero yo reniego de ello, puede ser que en el universo reine una especie de instinto termodinámico de muerte, puede ser que la entropía sea suficientemente sugestiva como para que se pueda recurrir a ella en otros ámbitos de la vida; el social, el económico, el cultural…La música se convierte en ruido, el arte en nadismo, la sociedad en jungla, los pensamientos en chabacanería…Sabemos que el sol algún día se extinguirá, puede ser que el universo en sí sea un caos y como tal a él nos dirijamos. Pero el mundo necesita una promesa semejante a la que el dios cristiano dio para seguir adelante, una promesa en la que un dios creador se transformó en un dios conservador del mundo, una promesa en la que el propio dios conservador creó las leyes de la propia conservación, ley ésta que presupone que ahí ya hay algo, algo que luego se conserva, o sea, que se tiene que haber recibido algo en su comienzo que después se pueda conservar. Tiene que haber un principio, y antes de ése principio una nebulosa originaria, es decir, lo que existe habría podido no existir… ¡La contingencia!, pero existe, el mundo existe, y como tal hemos de conservarlo. Debemos convertirnos en dioses, cada uno de nosotros debemos ser nuestro propio dios si queremos conservar el mundo, el principio de todo debe de interpretarse como un acto de amor y este amor es el fundamento de nuestro ser; con eso ha de comenzar todo.
Al haber ―perdido a Dios, el mundo tiene miedo, sin saberlo…, sin ser consciente, pero el miedo a esa carencia de significación debemos perderlo porque dios somos todos nosotros si nos formamos sobre el amor. Las religiones, el trabajo, los mitos, el logos…Son intentos de superar esa contingencia que es la pérdida de un Dios monoteísta, el deseo que el hombre tiene de que ―alguien haya pensado en él, y de que el principio de todo tiene que ver ―con uno mismo, debe desaparecer, porque el principio está creado y ahora lo debemos conservar creando nuestras propias leyes de la conservación. El Dios uno que antes garantizaba la interrelación espiritual de la sociedad, ha desaparecido, y su pérdida ha resultado traumática para la sociedad.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Carta publicada en DEIA, el 15/09/2013

Quiero escribir esta carta como homenaje en primer lugar a mi madre, muerta el pasado día 1 de septiembre, y después como homenaje y recuerdo a todas las madres, como la del señor Víctor Zaldumbide, y personas víctimas de la incompetencia y el mal hacer de médicos autoproclamados como doctores. Pero también es un reconocimiento a los doctores que hacen de su trabajo una vida, y la llenan de amor y dedicación. Como por ejemplo el ya retirado maestro de maestros doctor Vicente Idiondo Arteche, o de los que aún siguen activos como el doctor Carlos Pérez San José.
Mi experiencia ha tenido lugar dentro de la sanidad pública, pero esto no quiere decir que la sanidad privada tenga un mejor diagnóstico, como dejó claro en una carta publicada días atrás el señor Víctor Zaldumbide, tan solo es cuestión de tener suerte con el equipo de cirujanos a los cuales te entregues, diríamos que es como jugar a la ruleta rusa, solo que aquí el cilindro de seis balas se encuentra cargado con cuatro y dos te salvan la vida.
Mi madre, al igual que la del señor Víctor, según el cirujano jefe ya era mayor (75 años). Ella siempre fue una mujer fuerte, hasta que a causa de las pastillas y medicamentos que le fueron dando, adquirió una anemia y bronquitis crónicas. Durante más de treinta años mis padres han pagado las cuotas del Igualatorio, pero desde hace tres o cuatro años decidieron que a pesar de pagar la sanidad privada preferían seguir consulta en la pública, porque según ellos te atienden también muy bien. El caso es que desde hace años cada diez o doce meses mi madre recibía una transfusión sanguínea para corregir la anemia crónica que padecía, hasta que este pasado agosto, en plena Aste Nagusia decidió acudir al hospital de Basurto porque se encontraba muy cansada. El médico que la atendió, autoproclamado como doctor, alto y guapo como pocos (qué daño han hecho las series de médicos de televisión) del cual no recuerdo su nombre porque cada día que pasaba acudía un médico nuevo a su habitación: hoy el doctor Frank Einstein, mañana la doctora Men Gele, pasado el doctor Pit Orrito… todos jóvenes y guapo/as, de los llamados ahora titulados, ¡perdón! preparados, consideró que necesitaba una transfusión y cuál fue nuestra sorpresa que en menos de 24 horas mi madre se encontró dentro de su cuerpo con cuatro bolsas de sangre y una de plasma. Claro está, a las pocas horas de recibir la última bolsa de plasma, un gran bronco espasmo sacudió su saturado cuerpo de sangre, ante el ahogo y el color que tomó el asunto, la médico de urgencia le puso la mascarilla de oxígeno y le dio mucha tranquilidad argumentando que son: ¡Consecuencias leves de la transfusión sanguínea!
Al día siguiente, el autoproclamado doctor Frank Einstein, alto y guapo como pocos, le dio el alta, porque ya se encontraba bien y podía regresar a casa que allí tan solo hacía que ocupar una cama. Mi madre apenas podía ponerse en pie ya que el ahogo y el cansancio que sufría la impedían respirar. Regresó a casa en ambulancia y después de pasar dos días de calvario en casa, ahogándose más y más a cada minuto que pasaba, por fin una ambulancia la hizo regresar de urgencia al Hospital de Universitarios de Basurto, en situación de extrema gravedad. Tras pasar diez días de agonía en el Pabellón Macua, con autoproclamados doctores y doctoras todos guapos/as y altos como pocos, murió, sin que ni una sola vez nos dijeran lo que iba a suceder y sin que ni una sola vez nos dijeran de qué mal estaba afectada mi madre: ¡Es mayor, y está enferma!, eso es todo. Media hora antes de fallecer nos avisaron de que estaba mal e iba a morir, nos dieron tan solo media hora más. Yo también espero que estos matasanos algún día sean viejos y sufran en sus carnes el dolor que los demás hemos tenido que sufrir.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Creación de un "nuevo" partido político...

Si pudieran los hombres, así como sienten en su alma un peso cuya opresión les fatiga, conocer también la causa de ello y de dónde viene esta mole tan grande de mal que aplasta su pecho, no vivirían así, como vemos comúnmente, sin saber lo que desean y buscando siempre cambiar de lugar, como si pudiera deshacerse de su carga. A menudo sale uno fuera de su palacio, porque siente hastío de su casa, y vuelve de repente, no sintiéndose en nada mejorado fuera de ella. Corre después a su granja, espoleando sus potros en precipitada carrera, como si volara en socorro de su casa incendiada; al pisar el umbral de la quinta, bosteza de pronto, o se refugia, cansado, en el sueño, buscando el olvido, o incluso se apresura a volver a la ciudad. Es así como cada uno huye de sí mismo; pero, incapaz de ello las más de las veces, queda a su pesar encadenado a este sí mismo, y lo odia, porque, enfermo, no comprende la causa de su mal; si bien lo viera, dejándolo todo, aplicaríase primero a estudiar la Naturaleza, pues lo que se discute no es la condición de una hora, sino la de la eternidad en que han de pasar los mortales todo el tiempo que les queda después de la muerte”.
Lucrecio

A continuación voy a exponer un programa político que cualquier partido democrático podría subscribir, sería interesante, que según se vayan leyendo las propuestas que se hacen, iríamos meditando si sabemos de que partido se trata y de si sus propuestas están o, creemos que van a estar, vigentes dentro de poco tiempo.
1. El Estado, debe elevar el nivel general de salud de la nación, amparando principalmente a madres y niños así como a la gente excluida socialmente.
2. Libertad de culto de cualquier religión dentro de la nación.
3. Persecución judicial de todos aquellos políticos que incumplan con sus obligaciones o, que cometan algún delito.
4. Todos los ciudadanos del Estado gozarán de iguales derechos y tendrán idénticas obligaciones.
5. El Estado confiscará de manera implacable, todas aquellas ganancias realizadas por medio de la guerra. Hay que evitar el enriquecimiento de algunas empresas logrado merced a los conflictos armados.
6. Hay que poner en marcha planes que de forma gradual asistan a nuestras personas mayores.
7. Abriremos la lista del partido a la gente de la nación, para que puedan presentarse a las elecciones; evitando así la práctica corrupta por parte de los partidos políticos de presentarse a los comicios con listas de votación cerradas.
8. Los terroristas y criminales más sórdidos, en especial en los casos de menores o políticos, serán condenados a cadena perpetua o, en su caso si fuese aprobado por votación popular, con la pena de muerte.
9. Crearemos una política oficial antitabaco, esto es, erradicaremos el consumo de los cigarrillos en cualquier edificio público, en trenes, autobuses, durante la conducción de un vehículo ya sea con o sin motor, lugares de trabajo, aviones, hoteles, viviendas privadas con estructura de madera, y colegios. Hay que erradicar por la salud universal, y el bienestar de nuestros ciudadanos el tabaquismo de nuestra sociedad.
10. Hay que perseguir, y en su caso, cerrar, todos aquellos medios de comunicación (periódicos, televisión, radio…) que no persigan los fines que todo el pueblo perseguimos. Igualmente si sirvieran de base ideológica para algún movimiento que atente contra el Estado.
11. Hay que seguir siempre el interés común de nuestros ciudadanos antes que el propio.
12. Adecuaremos el plan de estudios de nuestros jóvenes, a las necesidades prácticas de la vida aplicando para ello las últimas tecnologías. El Estado debe procurar cuidar especialmente la educación de los niños con capacidades superiores o la de aquellos con capacidades inferiores. Así como instaurar la gratuidad de la enseñanza hasta finalizar los estudios del joven, de aquellas familias con dificultades económicas.

Se podría añadir unas cuantas más propuestas vacías, de esas que tanto gustan a los políticos, pero creo que con estos doce puntos tenemos más propuestas de las que la mayoría de los partidos democráticos, presentan en los mítines de unas elecciones de cualquier país. ¿Podemos imaginar, a quien corresponden las propuestas que he enunciado?
Pues efectivamente, son propuestas todas ellas que aparecían en la sección 2ª de la constitución del partido NSDAP, escrito por Adolf Hitler, el 24 de febrero de 1920 en Múnich, adecuándolas un poco más a los tiempos que vivimos y eliminando las alusiones directas que se hacían contra los judíos.

El punto 9, en el que aparece la persecución al tabaquismo, es el programa que el propio Führer aplicó en Alemania (por cierto que era más laxo que el que actualmente el partido socialista implantó en España). Él aborrecía el tabaco, y en la persecución de éste, erradicó su uso, prohibiendo fumar en todos los sitios que he relatado, además de que señalaba que gracias a que él no fumaba ni bebía alcohol, su capacidad de trabajo era increíble. El tabaco lo consideraba como una venganza de los indios contra los blancos por haberles dado a probar el alcohol. Además, prohibiendo el tabaco, consideraba que la raza no solamente era más pura sino también más sana.

El futuro de nuestros jóvenes



¡¡Algunos comentarios no necesitan explicación!!


viernes, 26 de abril de 2013

Como ya he escrito en mi libro "Hitler, la ira y la rabia de una victimización". Al acabar la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles de 1919 hizo responsable a Alemania de "¿todos los daños y pérdidas?" causados como consecuencia del conflicto y en su virtud le obligó a hacer frente a "reparaciones" millonarias que, después de diversos aplazamientos y anulaciones, terminó de pagar en octubre de 2010.
Muchos economistas y políticos de la época, y entre ellos el más famoso de entonces, John Maynard Keynes, mostraron que era imposible que Alemania pudiera pagar esas reparaciones sin empobrecerse trágicamente y sin que así se ocasionasen problemas peores que los que se trataba de resolver. E hicieron ver que incluso sería mucho más útil para los propios aliados promover el desarrollo de la industria y el comercio en Alemania que obligarle a hacer frente a unas cantidades que estaban completamente fuera de su mermada capacidad de pago. Con dramática lucidez, el economista inglés advirtió en su libro Las consecuencias económicas de la paz, que "si nosotros aspiramos deliberadamente al empobrecimiento de la Europa central, la venganza, no dudo en predecirlo, no tardará”. Así fue, Europa vivió años después lo que Keynes había predicho. 
Años más tarde, las cosas han cambiado mucho. La puesta en marcha del euro a pesar de que se sabía que la unión monetaria estaba mal diseñada, que no contaba con suficientes mecanismos e instituciones de compensación y reequilibrio y que las perturbaciones y los shocks asimétricos iban a ser constantes, inició una especie de guerra económica que esta vez, al tercer intento, ha ganado Alemania.
Desde que se creó, Alemania ha impuesto su norma como potencia de economía abierta al resto de los países y especialmente a los del sur europeo. A cambio de ayudas generosas que se venden a su población como si no tuviese contrapartidas, Alemania ha venido colonizando las economías periféricas, bien por la vía directa de la adquisición de activos, convirtiéndolas en importadoras masivas de sus productos, o mediante la financiación del endeudamiento continuado que los déficits en los que necesariamente incurrían lógicamente provocaban.
Antes de la creación del euro, los países menos competitivos, como España, se defendían periódicamente de la agresión comercial de los más fuertes, o de su propia debilidad estructural, devaluando sus monedas y tomándose así un respiro que les permitía mantener mal que bien su tejido productivo y el equilibro exterior. Con la moneda única, y al carecer de esta estrategia defensiva, la potencia exportadora alemana ya no ha tenido barreras (al contrario que le ha ocurrido a los productos de la periferia en centroeuropa) lo que debilitó poco a poco la industria y, en general, la producción nacional en la periferia. Así se iba gestando un gran superávit en Alemania paralelo al déficit de los países periféricos.
De 2002 a 2010 este proceso generó un excedente de 1,62 billones de euros en Alemania, de los cuales solo 554.000 se aplicaron en su propio mercado interno para mejorar su dotación de capital o las condiciones de vida de su población. El resto, 1,07 billones se colocó fuera de Alemania, y de esta parte 356.000 en forma de préstamos y créditos para financiar un modelo productivo en la periferia que, lógicamente, no fuera el que pudiera competir con el alemán. La teoría y la historia económicas nos han enseñado que no podía ser de otra manera: la existencia de una potencia exportadora como la alemana de estos años solo es posible si al mismo tiempo que exporta financia. Tiene que ser así porque, en el marco ya cerrado de una economía como la europea (o del planeta si nos referimos al conjunto de la economía mundial) para que unos tengan superávit otros han de tener déficits y éstos han de financiarlos, evidentemente, quienes disponen de excedentes a su costa.
Mecanismo éste, que ya habían utilizado los países europeos en la década de los 70 para hundir a muchos mercado emergentes de la América latina, cuando con los excedentes de los bancos, financiaron el endeudamiento de Ecuador, Argentina, Colombia...que al final no podían pagar y acabó como acabó...
Este estado de cosas, esta "guerra", de la que yo ya llevo mucho tiempo advirtiendo, ha ido siendo claramente exitosa para las grandes corporaciones centroeuropeas que se han hecho con los mercados que antes les estaban vedados, para los exportadores alemanes, y para los bancos que han obtenido grandes beneficios financiando la deuda creciente de una periferia con cada vez menos capacidad de generar recursos endógenos, puesto que la potencia exportadora en realidad ha de fagocitarlos para poder seguir manteniendo su privilegio exportador.
A pesar de que este estado de cosas era muy claramente perjudicial para los intereses nacionales de países como España, Italia, Irlanda, Grecia... o incluso me atrevería a decir que de Francia, las élites respectivas lo aceptaron como punto de partida y lo han apoyado puesto que los grandes beneficios de las multinacionales que los estaban colonizando y de los bancos que nadaban en dinero gracias a la deuda gigantesca que se generaba producía un efecto "derrame" suficientemente cuantioso como para financiar generosamente a los partidos y a las oligarquías económicas locales y que gracias a ello se han ido así armando con un poder político cada vez más decisivo.
El problema que conlleva un equilibrio de esta naturaleza, tan asimétrico, es que antes o después termina cayendo porque se acaba la capacidad de endeudarse, porque el empobrecimiento efectivo y continuado es insostenible o porque se produzcan impactos externos que agudicen las asimetrías sin que haya, como ocurre en la Unión Europea, suficientes resortes de reequilibrio.
Así, lo que ahora tenemos sobre la mesa en Europa es un problema irresoluble sin cirugía mayor. Alemania ha financiado, en lugar de su propio desarrollo interno y el bienestar de sus ciudadanos o una integración más solidaria entre las economía europeas, un modelo productivo entre su "clientela" que no permite a ésta serlo indefinidamente. Cuando se ha producido un impacto externo como la crisis financiera, se ha reducido la demanda en la periferia, ha debido aumentar el déficit público a costa del privado, que en mayor parte ha de destinarse a financiarlo, reduciéndose entonces los déficit que engordan el superávit alemán y disminuyendo la capacidad de pago de la deuda contraída.
Alemania teme ahora haber financiado a unos clientes que al final puede resultar que no hagan frente a sus deudas y ese miedo le empuja a seguir por un camino terrible y claramente equivocado que es el que recuerda las reparaciones a las que ella misma tuvo que hacer frente durante tanto tiempo.
La derecha política alemana y sus grupos de poder económico se empecinan en hacer creer, y en creerse ellos mismos, que la causa de ese peligro es el mal comportamiento de sus socios a cuyos gobiernos tilda de manirrotos (a pesar de que, como en España, hayan incurrido en menos incumplimientos fiscales que la propia Alemania) y a cuyos ciudadanos acusa de haber vivido por encima de sus posibilidades. Y esa creencia le lleva a imponer las nuevas "reparaciones" en forma de programas de austeridad (que solo se centran en recortar los gastos vinculados al bienestar social para abrir la puerta a la provisión privada) que, como ocurrió hace poco menos de un siglo, provocaron un efecto perverso del que quizá todavía estamos pagando sus consecuencias. No podrá ser de otro modo porque imponer el empobrecimiento y la recesión a los demás pueblos no podrá evitar, como dijo Keynes entonces, que antes o después se produzca la venganza. En el mejor de los casos, en forma de desintegración europea que igualmente pagará la propia Alemania. Y en el peor, más vale ni siquiera pensarlo.

miércoles, 27 de febrero de 2013

TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS


Sí, así es, tenemos lo que nos merecemos, ¿o qué esperábamos?
Mientras los pisos subían y subían de precio, los que no comprábamos uno y vivíamos de alquiler eramos tachados de imbéciles, mientras todo se iba pudriendo y apestando, todos los listillos de mi alrededor gastaban a manos llenas un dinero que no tenían en sus bolsillos, pero esperaban ganar en un futuro incierto.
Cuando a muchos de nosotros nos impidieron los estudios por el bien de la mediocre comunidad, nadie levantó ni movió un sólo dedo para apoyarnos en nuestras demandas.
Nadie ha puesto coto a unos políticos corruptos e ineptos, que mientras exigen idiomas y preparación para poder trabajar de peón cobrando unos escasos mil euros, ellos no saben hablar el idioma de su región y además ni han trabajado nunca ni lo piensan hacer, todo ello aderezado por su falta de estudios y capacidad.
Se ha consentido el cierre de periódicos, la censura en los medios de comunicación, la ley de partidos, la manipulación judicial, la tortura, la militarización de trabajadores sólo porque hasta este  momento no había afectado a la gente corriente...
El gobierno mientras tanto, ha bajado el sueldo a los funcionarios, suprimido el cheque-bebé, congelado las pensiones cuando no reducido, e intenta quitar la ayuda al desempleo, (EL PARO) que cada vez es más corto y misero, para afrontar la crisis que han generado los bancos, los políticos y los especuladores bursátiles.
Es patético que el salario mínimo de un trabajador sea de 645,30 €/mes y el de un diputado de 2.813,87 más 1.823 si el diputado es de fuera de Madrid y 870 si es de la Comunidad Madrileña, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar (mamandurrias, sicuras...). En la práctica, sólo el popular Teófilo de Luis cobra los 3.684 euros brutos mensuales que es lo mínimo que puede ganar un diputado si vive en Madrid y no participa de ninguna comisión. Es lo mismo que gana la ministra Ana Mato, que no obstante tiene otro sueldo público al participar del Gobierno. También hay que destacar la jugosa dieta de transporte (por ejemplo, una tarjeta de crédito con 3.000 euros al año para moverse en taxi) o las dietas de cuando viajan en viajes organizados por el Congreso, que ascienden a 150 euros por día si viajan al extranjero o 120 si lo hacen en territorio nacional
Es patético que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera. Es más conozco casos de concejales de economía que ni tan siquiera eran capaces de acabar la EGB.
Es patético que un ciudadano tenga que cotizar 35, 38 o no sabemos cuantos años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo. Es más ¡preguntarle a Patxi lo que hizo la pasada legislatura para asegurarse su futuro!
Es patético que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un 20% de su sueldo del IRPF. Además, los diputados no abonan la cuota del trabajador a la Seguridad Social.
Es patético el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.
Es patético que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO aparte de su jubilación por ¿trabajar? en alguna empresa privada.
Es patético e indecente el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, escoltas, viajes y tarjetas de crédito por doquier.
Es patético que los políticos vayan de ejemplo dictando leyes de trasparencia o buena conducta, ¿qué ocurre, que lo normal es la usura y el robo?, además de ineptos también idiotas.
Tenemos lo que nos merecemos, ahora ¿qué vais a hacer para cambiar todo?, ¿vais a votar otro Beppe Grillo como los italianos, o un Berlusconi?
Nos quejamos de la actual situación económica, de la alta tasa de desempleo, del alto precio de la vivienda, de lo mucho que ''roban'' nuestros políticos, de la falta de seguridad en nuestras ciudades, de que las Administraciones Públicas no estén pagando a las empresas, del cierre de algunos centros médicos o de la falta de calidad educativa en España. Nos quejamos y parece que es lo único que sabemos hacer, pero nadie se involucra en el problema.
Yo llevo muchos años luchando en solitario y pienso seguir haciéndolo, porque aunque no tengo hijos para que no aguanten lo que yo he tenido que aguantar, no quiero ver a otros que tengan que decir a sus hijos lo que dejaron de hacer para dejarles la mierda de mundo que les van a dejar. Dicen que hay un muro en alguna ciudad de España en el que se escribe:" Mañana tal vez tenga que sentarme frente a mis hijos y decirles que fuimos derrotados, que no supimos cómo hacer para ganar; pero no podría mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque yo no me animé a luchar''.
Cuando un gobierno extermina la educación y convierte a sus ciudadanos en vulgares y zafios, si nadie levanta la mano y para este genocidio educacional, tendremos gente temerosa, que por no perder el pan de comer es capaz de tragar lo que le echen, mientras no le golpeen a él. Algunos llevamos sufriendo a estos gobiernos (de centro, de ¿izquierdas? o de derechas) muchos decenios desde que nos prohibieron estudiar y nos hicieron morder el polvo una y otra vez, ahora es toda la sociedad la que tiene que soportar esta tiranía, tenemos simplemente ¡LO QUE NOS MERECEMOS!

jueves, 22 de noviembre de 2012

EMERGENCIA SOCIAL EN ESPAÑA


EMERGENCIA SOCIAL EN SPAÑA. La aparición de un alto desempleo estructural

La productividad, fruto de los procesos de mecanización, automatización e informatización, genera en todos los sectores un alto grado de desempleo estructural que se mantiene a lo largo del tiempo y que no es absorbido ni por el tradicional sector servicios ni por los empleos creados con la aparición del tercer sector o economía social.
Las medidas habituales de flexibilización laboral no resuelven el problema ya que no solamente se trata de una inadecuación del mercado laboral a las demandas empresariales de capital humano sino de un menor requerimiento de puestos de trabajo en el sistema productivo en general. Es un desempleo estructural creciente a nivel global y que no responde a medidas económicas de ningún tipo.
La flexibilidad laboral, en un modelo de economía utópica que no se cumple en la actualidad, hace referencia a la fijación de un modelo regulador flexible para el manejo de los derechos laborales en el interior de las empresas y organizaciones privadas. La aplicación de la flexibilidad laboral requiere de un proceso de desregulación del mercado laboral que usa de referente la libertad de contratación y el contrato individual de trabajo, para flexibilizar los antiguos mecanismos logrados por los sindicatos en el siglo XX, esperando con ello mantener el crecimiento de todo el sector privado. Se permite así mejorar los servicios, mayores oportunidades a las empresas y a las personas, en el mundo globalizado donde las estructuras rígidas y las legislaciones abultadas y complejas resultarían impedimentos a ser superados en pos de mayor libertad para la población económicamente activa.
Los mecanismos de flexibilización laboral se han enfocado en la generación de empleo a través de la reducción del costo de la mano de obra o del tiempo de jornada o de contratación. En tanto se señala, desde el análisis económico del derecho y otras fuentes afines, que carece de sentido establecer múltiples derechos en favor de cada vez menos personas, engendrando privilegios de los cuales solo algunas personas gozan cabalmente (ej. sindicatos) y que no beneficiarían en estos tiempos a la mayor parte de empleadores y empleados. A su vez este ahorro permite generar a las empresas un aumento de su productividad y a su vez generar más plazas de trabajo, lo que a la larga tendría como consecuencia el incremento del ingreso y el tiempo libre.
El proceso de flexibilidad actual es paralelo al paso hacia una economía postindustrialista y digital, dónde las fuentes de empleo potencialmente se diversifican y pluralizan, siempre que existan las facilidades para desarrollarlas. De la misma forma los problemas asociados a la desregulación del mercado laboral proviene de debilidades de las estructuras jurídicas donde se aplica, que permiten sacar ventajas más allá del contrato o acuerdo establecido, lo que vuelve necesaria la consolidación de la seguridad jurídica como pilar de una economía de mercado.
Por otro lado sin embargo, los planes de reducción de las horas de trabajo se consideran sumamente eficaces durante periodos de crisis ya que reducen el número de despidos. En Alemania, por ejemplo, durante la crisis económica de 2008-2011, la estabilidad del empleo se ha logrado en buena medida gracias a los ajustes en las horas de trabajo gracias al diálogo social y como una de las medidas para proteger tanto el empleo como la productividad y viabilidad de las empresas.